

Federico García viene del mundo de los servicios digitales para empresas. Junto a los otros cofundadores de Qurable construyó Lagash, compañía que terminó en manos de Mercado Libre, donde después fue director de producto del marketplace de mercadolibre.com.
El 30 de abril de 2026, American Express lanzó el refresh más significativo de su Gold Card en una década. Los cambios son deliberados: créditos de dining ampliados a cadenas de alta accesibilidad, estatus en Hertz, 5X puntos en hoteles prepagos vía Amex Travel, y un crédito de hasta $96 para Uber One. Ninguno de estos beneficios es un punto acumulable diferido. Todos interceptan al consumidor en momentos específicos de su vida cotidiana — la cena, el viaje, el café, el traslado.
La lógica no es de recompensa. Es de presencia.
Un programa de puntos promete valor en el futuro. Una plataforma de lifestyle entrega valor en el presente. American Express ha cruzado esa línea con claridad: sus $16.600 millones invertidos en recompensas en 2024 — más del doble de lo recaudado en tarifas de tarjeta — se recuperan a través de las comisiones de los merchants porque el tarjetahabiente usa la tarjeta en cada momento relevante de su día. El engagement es el modelo de negocio, no el accesorio.
El engagement de alto valor no se construye sobre puntos — se construye sobre momentos
La reconfiguración del Gold Card ilustra un principio que las organizaciones de retail, banca y travel en LATAM deben internalizar: el consumidor no diferencia entre loyalty y engagement. Experimenta valor — o no lo experimenta. Y la ventana de receptividad más alta ocurre en el momento de la transacción, no en el inbox que llega horas después.
Las compañías que diseñen su estrategia de engagement sobre momentos presentes — en lugar de promesas futuras — capturarán una proporción desproporcionada del gasto del consumidor. El dato de Deloitte 2026 lo confirma: el 72% de los consumidores dice que los programas de loyalty los hacen más propensos a gastar con su marca preferida. Pero solo cuando sienten que el valor es inmediato y relevante para su vida.
El estándar que American Express está fijando en el mercado norteamericano llegará a LATAM. Las organizaciones que construyan esa capacidad hoy tendrán una ventaja estructural cuando ese estándar se vuelva expectativa de mercado.
Cómo Qurable operacionaliza este modelo
El movimiento de American Express codifica con precisión lo que Qurable operacionaliza para el mercado de LATAM: la transición del modelo de recompensa diferida al modelo de valor presente en el momento exacto de la transacción.
AmEx invierte $16.600 millones para garantizar presencia en cada momento relevante del consumidor — la cena, el viaje, el traslado. La ventaja de AmEx es su red de merchants y su poder de negociación global. La ventaja de Qurable es la arquitectura: estar integrado en el rail del pago, donde ese momento de presencia ocurre naturalmente, sin requerir ni el presupuesto ni la red de AmEx.
El estándar que AmEx está construyendo globalmente no requiere el presupuesto de AmEx para replicarse en LATAM. Requiere la arquitectura correcta.
Preguntas frecuentes
Amplió los créditos de dining a cadenas de alta accesibilidad, sumó estatus en Hertz, 5X puntos en hoteles prepagos vía Amex Travel y un crédito de hasta $96 para Uber One.
El programa de puntos promete valor en el futuro. La plataforma de lifestyle entrega valor en el presente, en los momentos relevantes del día del consumidor.
Porque es la ventana de mayor receptividad del consumidor, a diferencia del inbox que llega horas después.
Con una plataforma integrada en el rail del pago, que entregue valor en el momento de la compra sobre la base de clientes que la organización ya tiene.


